El señor Sú, los recuerdos de ellas.

Hoy, señor Sú, retrocedes en el tiempo y revisitas momentos. Es algo que has aprendido a hacer después de tantas horas sentado en tu banco, tu banco del paseo donde observas el mar, o la gente que pasa, o el cielo que cambia. Sin embargo, hoy, señor Sú, tu mirada es más tenue que de costumbre, y no te interesan las bandadas de pájaros, ni las nubes lejanas, ni el oleaje diverso. Hoy revisitas los recuerdos de ellas. Revives tanto las más puras efervescencias, como las más graves rupturas, todas ellas quiebras del alma tan trascendentes entonces, tan ligeras, casi tiernas ahora. Señor Sú, tus recuerdos te llevan de un lugar a otro, y aún así parecen el mismo.

Nune es ahora una niña de siete años

Nune es ahora una niña de siete años, una inocencia entretenida en el libro de fotografías que le está enseñando su hermana. Es divertido estar con ella. El libro se titula “National Geographic” y se han reído mucho aprendiendo a pronunciarlo correctamente. Hay fotografías de animales y de paisajes muy bonitos. Su hermana mayor tiene ocho años más que ella, y es más buena que su otra hermana, que no le hace tanto caso. Con ella se siente protegida. Fuera de la habitación no se escucha nada, todavía no ha llegado su padre. Es muy fácil saber cuándo lo hace, lo primero que se oye es un portazo y no se tarda mucho en escuchar algún grito. Es importante estarse muy quieta y callada, no darle excusas, no enfadarlo. Pero hoy puede estar tranquila, su hermana mayor está allí con ella. De repente, se abre la puerta de la habitación. Es él. Qué haces aquí, grita, aunque Nune no sabe muy bien a quién de las dos. Ahora es cuestión de bajar la mirada, y, por si acaso, cerrar el libro de fotografías. Estábamos tan a gusto las dos tumbadas en la cama jugando a imaginar ser animales del libro... Pero entonces las dos nos incorporamos lentamente, en cualquier momento habrá que cumplir alguna orden. Mi hermana se levanta. No entiendo bien sobre qué discuten, lo que es seguro es que mi padre me dice algo detrás de mi hermana. Que haga los deberes, que ya hablará después conmigo. Ya los tengo hechos, pero finjo que vuelvo al escritorio sin decir nada. ¿Por qué siempre se comporta así?, si yo sé que no es malo, si yo sé que nos quiere. Mi hermana y él salen de la habitación, y detrás de la puerta escucho otra vez más gritos que van marchándose hacia el pasillo. De repente se hace un silencio y ya no escucho a ninguno de los dos. Ya estoy acostumbrada, mi padre provoca estos silencios. Cuando él no está, estamos tranquilas, pero él siempre tiene que fastidiarlo. No me atrevo a salir de la habitación. Todavía queda un rato hasta que cambie de humor, hasta su próximo enfado. Mi hermana. ¿Dónde estará? Quizá de aquí a un rato pueda ir a verla a su habitación, si es que todavía está.