Nune es ahora
una niña de siete años, una inocencia entretenida en el libro de
fotografías que le está enseñando su hermana. Es divertido estar
con ella. El libro se titula “National Geographic” y se han reído
mucho aprendiendo a pronunciarlo correctamente. Hay fotografías de
animales y de paisajes muy bonitos. Su hermana mayor tiene ocho años más que ella, y es más buena que su otra hermana, que no le
hace tanto caso. Con ella se siente protegida. Fuera de la habitación
no se escucha nada, todavía no ha llegado su padre. Es muy fácil
saber cuándo lo hace, lo primero que se oye es un portazo y no se
tarda mucho en escuchar algún grito. Es importante estarse muy
quieta y callada, no darle excusas, no enfadarlo. Pero hoy puede
estar tranquila, su hermana mayor está allí con ella. De repente,
se abre la puerta de la habitación. Es él. Qué haces aquí, grita,
aunque Nune no sabe muy bien a quién de las dos. Ahora es cuestión
de bajar la mirada, y, por si acaso, cerrar el libro de fotografías.
Estábamos tan a gusto las dos tumbadas en la cama jugando a imaginar
ser animales del libro... Pero entonces las dos nos incorporamos
lentamente, en cualquier momento habrá que cumplir alguna orden. Mi
hermana se levanta. No entiendo bien sobre qué discuten, lo que es
seguro es que mi padre me dice algo detrás de mi
hermana. Que haga los deberes, que ya hablará después conmigo. Ya
los tengo hechos, pero finjo que vuelvo al escritorio sin decir nada.
¿Por qué siempre se comporta así?, si yo sé que no es malo, si yo
sé que nos quiere. Mi hermana y él salen de la habitación, y
detrás de la puerta escucho otra vez más gritos que van marchándose
hacia el pasillo. De repente se hace un silencio y ya no escucho a
ninguno de los dos. Ya estoy acostumbrada, mi padre provoca estos
silencios. Cuando él no está, estamos tranquilas, pero él siempre tiene que fastidiarlo. No me atrevo a salir de la habitación.
Todavía queda un rato hasta que cambie de humor, hasta su próximo enfado. Mi hermana.
¿Dónde estará? Quizá de aquí a un rato pueda ir a verla a su
habitación, si es que todavía está.